
Si en el siglo XV se utilizo una gran variedad de maderas, con preferencia por las más sólidas, que se prestan mejor a ser talladas, en el siglo XVI domina la madera de nogal, que con el paso del tiempo adopta una tonalidad que embellece e incrementa la sobriedad de la pieza.
Durante el Renacimiento, los muebles se construyen con tablas de madera maciza, ensambladas mediante clavos y pernios de hierro de punta doble, abierta y remachada, y con bisagras fabricadas con anillas de hierro. Estas anillas serán sustituidas posteriormente por goznes y charnelas de distintas formas, que desempeñaban además una función decorativa.